"La arquitectura es el reloj donde el hombre habita."
El humano en su escala de medida,
el espacio en un instante congelado,
el tiempo en la inmensidad del infinito.
Esta definición es necesariamente incompleta, porque la arquitectura es uno de los indefinibles, como la poesía, el amor, el arte... o incluso el ajedrez (juego, deporte, arte, ciencia...)
Propongo esta definición para relacionar en una sola frase los 3 conceptos fundamentales: HOMBRE-ESPACIO-TIEMPO.
- El factor humano es el que convierte a la arquitectura en una disciplina específicamente distintiva, a diferencia de otras disciplinas constructivas o las ingenierías. Desde una función humanística (histórica, artística, filosófica...) se propone el desarrollo de una técnica pensada para la escala humana: su mirada, sus dimensiones, su movimiento, su confort, su psicología, etc... Esto se desarrolla de manera integral. No es ingeniería + arte, no es constructor + decorador, es el arquitecto quien hace arquitectura para el hombre (y además es el único que lo hace).
- La arquitectura es organización del espacio. La concepción espacial (tridimensional) es la más evidente de todas las que integran la definición, normalmente asociada al proceso constructivo o edificatorio (en continuo desafío contra la gravedad para generar un vacío habitable), pero no meramente, puesto que también hay arquitectura en el diseño de un jardín o en la colocación de una sombrilla en la playa.
- La arquitectura es un reloj, porque implica el control del tiempo, y el tiempo está indisolublemente ligado a la luz y al movimiento.
" Sea la luz" Génesis 1:3
" La luz con el tiempo dentro" Juan Ramón Jiménez
" ... los volúmenes bajo la luz" Le Corbusier
" La luz construye el tiempo" Alberto Campo Baeza.
Para abordar el concepto de tiempo tenemos que tener presente que podemos enfocarlo desde varias vertientes, o analizar distintos tipos de tiempo:
• El tiempo lineal. Está asociado al movimiento del sol a lo largo de la galaxia, e implica un antes y un después (chronos). Según el avance cronológico, podemos hablar de Historia y, en función de una serie de circunstancias de los pueblos, de un sentido de identidad. A este concepto lineal del tiempo le afecta la antigüedad, y también el efecto degenerativo del aumento de entropía, para lo cual se plantea la durabilidad de los materiales, su caducidad, normalmente como lo más imperecedero posible, pero otras veces con efecto desechable, renovable o envejeciendo hasta una vida útil. Según el deseo de trascendencia, la arquitectura puede ir desde lo efímero (un tabernáculo que representa el cuerpo terrenal) hasta una vocación de eternidad (la casa eterna en los cielos, el templo celestial, la resurrección).
• El tiempo cíclico. Está asociado a dos movimientos principales, uno anual, el recorrido de traslación de la Tierra alrededor del Sol, que determina las estaciones y el ángulo de inclinación de los rayos, y otro diario, el movimiento de rotación de la Tierra sobre su eje (desde nuestro punto de vista en un sistema de referencia no inercial, el movimiento del sol alrededor de la Tierra), que condiciona la alternancia entre el día y la noche, y con él, las variaciones de temperatura, los vientos, el sueño, nuestro ritmo cotidiano, etc Combinando estos dos movimientos del tiempo cíclico, podemos conocer con precisión la posición el sol con respecto a cada punto del planeta, para conocer su incidencia y sus cambios.
• El tiempo instantáneo. Habitamos un instante presente en continua evolución. Pero incluso en esta derivada del tiempo tenemos que considerar el movimiento, y en este caso, el movimiento del actor principal de la arquitectura, el ser humano. Toda arquitectura se desarrolla para unas funciones concretas, y tanto para el desarrollo de las mismas como para el cambio de una a otra, se prevé el movimiento de las personas y el acople de los elementos que componen la arquitectura a ese movimiento: levantarse, sentarse, desplazarse, girar, mirar, asomarse, subir, etc El análisis de estas funciones concretas en un tiempo instantáneo se determina en una ACCIÓN, y es en la armonía de las acciones con la organización del espacio, lo que permite evaluar una arquitectura por su calidad, según la RELACIONES que se establecen y, en función de estas relaciones, se propicia una experiencia para el humano habitante.
El último fin de la arquitectura es que exista una relación adecuada entre el ser humano y el espacio en el que desarrolla su actividad en un momento concreto. Hombre, espacio y tiempo funcionando en armonía. Tal vez eso sea la belleza.
Asimismo, tener en cuenta el tiempo también implica tener en cuenta las circunstancias y la cultura en los que se desarrolla la arquitectura. Así, por ejemplo, la arquitectura cubre las necesidades básicas de protección y cobijo, pero dará distintas respuestas en función de si en un lugar hay animales salvajes o insectos, o no, o si en un lugar nieva y en otro no llueve durante años; como ejemplo paradigmático, en el Edén la arquitectura se reducía a la piel del cuerpo humano, en perfecto equilibrio térmico con el planeta y en perfecta armonía con la naturaleza. Desde el punto de vista cultural, según el nivel de civilización se puede prescindir de muros o hacer de ellos un elemento imprescindible, en función de los robos o el vandalismo, y desde el punto de vista lumínico, en los países donde estamos muy bañados por el sol, buscamos el refugio, la intimidad y la penumbra, mientras que los países nórdicos, prescinden de cortinajes y persianas, lo cual no solo afecta al control solar sino también a la intimidad.
Es. por tanto, la arquitectura, como ese vehículo que se desplaza a una cierta velocidad en el cual estamos. La velocidad es un concepto que relaciona los parámetros de espacio y tiempo, y si estamos en el vehículo es porque lo habitamos. Es un vehículo grande, donde todos estamos y nos desarrollamos, pero es en la escala que podemos abordar donde desarrollamos nuestra tarea, para hacer de ese instante congelado, una fotografía, y si es a pequeña escala, nuestro propio retrato.
Louis Kahn:
"La arquitectura es el encuentro de la luz y la sombra. El encuentro de los espacios interiores y exteriores, que crean el sentido del tiempo."
Frank Gehry:
"La arquitectura debe hablar de su tiempo y lugar, pero anhelar la eternidad."
Tadao Ando:
"La arquitectura está destinada a ser la obra de arte de su tiempo y su destino está inseparablemente vinculado al contexto en el que se sitúa."
I. M. Pei:
"La arquitectura es una expresión visual de la verdad, que sobrevive a su tiempo y lugar de origen."
Norman Foster:
"La arquitectura es una expresión de valores; la forma en que construimos es un reflejo de la forma en que vivimos y del tiempo en el que vivimos."
Le Corbusier:
"La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de felicidad, un símbolo del tiempo en el que vivimos."
Daniel Libeskind:
"La arquitectura es la intersección de la memoria, el espacio y el tiempo."
Peter Zumthor:
"La arquitectura tiene que ver con la creación de atmósferas. Estas atmósferas pueden durar mucho tiempo y, sin embargo, siempre se relacionan con un momento específico."
John Ruskin:
"La arquitectura es el arte de construir bien un edificio con el objetivo de proporcionar a sus habitantes un sentido de pertenencia y continuidad en el tiempo."
Antoine Predock:
"La arquitectura es una manera de construir la eternidad en el tiempo presente."